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conformarse

[...] Mr Huttle, has original and sometimes wonderful ideas; but it is those ideas that are so dangerous. They make men extremely rich or extremely poor. They make or break men. I always feel people are happier who live a simple unsophisticated life. I believe I am happy because I am not ambitious.


Me he divertido mucho leyendo los diarios de un Don Nadie. La reflexión de más arriba es de lo más interesante para mí, sobre todo cuando me preguntan hasta dónde quiero llegar, por qué hago las cosas que hago en mi vida.

Yo no me puedo conformar con lo que ya veo cada día cuando miro en mi interior. Tengo que explorar límites, someterme a nuevos retos y sólo me doy por vencido cuando es claro que no puedo superar los obstáculos que encuentro o que ya nada tengo que aprender de la lucha.

Tolero mal a quienes se conforman pero puedo respetarles sinceramente si al menos son coherentes consigo mismos. Alguien que se deja llevar por la corriente de la vida pero al tiempo se compadece de sí mismo sin buscar solución me enferma.

Seguramente por éso mis mejores amistades son gentes diversas que también exploran, cada uno a su modo. Y también con seguridad es el conocer a gente nueva en situaciones y lugares poco previsibles lo que más me motiva y enseña.

Y, finalmente, una cita con la que los autores abren el libro:
Why should I not publish my diary? I have often seen reminiscences of people I have never even heard of, and I fail to see - because I do not happen to be a 'Somebody' - why my diary should not be interesting. My only regret is that I did not commence it when I was a youth.
CHARLES POOTER


Me lo aplicaré.

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el tiempo perdido

Ayer salí a pasear por el Canal. En realidad iba a correr, como suelo hacer desde que el tiempo me lo permite. Sin embargo últimamente algo va mal y sólo acumulo cansancio. Ayer subí hasta donde suelo hacerlo pero regresé andando.

La tarde-noche estaba muy tranquila. Los patos de diferentes especies, garzas, cisnes, liebres, zorrillos e infinidad de pajarillos que suelo encontrarme cada día estaban muy tranquilos; el cielo cubierto de una pesada capa nubosa cercana a una tierra que ya transpiraba para formar la primera lámina de niebla sobre la superficie del agua.

Suelo prestar mucha atención a las barcazas que amarran en diferentes puntos a lo largo del canal. Ayer, ya anocheciendo y con apenas mi respiración como ruido de fondo, ví a un señor canoso en el interior de su pequeña barcaza volcado sobre el libro que leía a la luz amarillenta de una lampara que iluminaba todo el habitáculo. Taza de té con leche a su mano derecha, el fregadero de la pequeña cocina lleno de cazos y platos por lavar.

Me transmitió esa sensación de placidez que tanto ansío. En la popa de la barcaza amarraba una bicicleta antigua, nada que ver con las pretenciosas bicis de montaña o carreras que la gente suele usar en la ciudad.

Envidio esa capacidad de los británicos de recogerse sobre uno mismo y hacer de las aficiones personales auténticas profesiones de fe. Él parecía disponer de su tiempo, ámbito en el que yo no reino ya.